sábado, 21 de julio de 2012

Arte degenerado / Degenerate Art / Entartete Kunst

Arte degenerado es la traducción de la expresión alemana Entartete Kunst, adoptada por el régimen nazi en Alemania para describir virtualmente todo el arte moderno y prohibirlo en favor del llamado «Arte heroico». Este arte fue prohibido en territorio alemán, menospreciado como «no alemán» y por sus connotaciones e influencias bolcheviques y judías, y aquellos identificados como artistas degenerados eran sujetos a sanciones. Esto incluía ser despedido de posiciones de profesor, prohibición de exhibir o vender su arte, y en algunos casos prohibir la producción de arte completamente.


 «Arte degenerado» también fue el título de una exhibición montada por los nazis en la Haus der Kunst en Múnich en 1937, que consistía en obras de arte moderno caóticamente colocadas y acompañadas por etiquetas de texto ridiculizándolas, exhibiendo en las etiquetas explicativas el precio desorbitado que las autoridades alemanas anteriores a 1933 habían pagado por ellas, en tanto el pueblo sufría las consecuencias de las ingentes reparaciones de guerra alemanas y de la tremenda crisis de 1929. Diseñado para inflamar la opinión pública en contra del arte moderno, la exposición viajó luego a muchas otras ciudades en Alemania y Austria.

Mientras los estilos relacionados con el arte moderno eran prohibidos, los nazis promovían pinturas y esculturas que estaban más cerca de lo tradicional y que exaltaban los valores de «sangre y tierra» de pureza racial, militarismo y obediencia. De manera similar, la música se esperaba que fuese tonal y libre de la influencia del jazz; se censuraban las películas y obras en las que sonara.
La teoría era la siguiente: el arte heroico simbolizó el arte racial puro, la liberación de la deformación y la corrupción, mientras que los modelos modernos desviaban de la norma prescrita de la belleza clásica. Los artistas racialmente puros produjeron el arte racial puro, y los artistas modernos, racialmente inferiores o degenerados, producían obras degeneradas.

Los artesanos del arte degenerado:

Los estilos:



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“La locura se vuelve método”
por Phulan Devi
| phulan_devi@laespiralfractal.es
 

“Tiene el olor de la carne podrida. Deja un gusto de cenizas en la boca”.
(Fred Amiguet, crítico de cine, tras la primera proyección de “El gabinete del Dr. Caligari” en 1923)

En el año 1937, el partido nazi organiza en la ciudad de Munich una exposición bajo el
nombre “Entartete Kunst”; traducido literalmente, “arte degenerado”, con el fin de demostrar de manera activa la degeneración del arte puro, propio de razas puras, en el mundo contemporáneo. La exposición contaba con todo tipo de obras de vanguardia colocadas de forma caótica, con carteles definiendo la causa de su inclusión en la muestra.

El partido nazi se pronunció, entre otros, contra Otto Dix. El cuadro “Mutilados de guerra”
tiene el estilo esquemático y cuasi caricaturesco propio de la vanguardia. El partido lo calificó como “un insulto a los héroes alemanes de la Gran Guerra”.Los cuadros de la vanguardia recogidos en la muestra son un desfile de obras de esta misma clase, conceptos estéticos totalmente en contra del “sangre y tierra” cobijado por el régimen, estilo de temática heroica y líneas grecorromanas.

Décadas atrás, en el año 1892, Max Nordau había publicado un tratado moral titulado “Degeneración” (Entartung). En él, Nordau arremete contra diversos movimientos, sobre todo literarios, de finales de siglo: simbolismo, decadentismo, naturalismo y, en definitiva, todo tipo de vanguardias de la época. La moralidad del tratado reside en su manera de enfocar las críticas estéticas. Nordau adapta los postulados de la teoría criminalista de César Lombroso a la crítica literaria. Lombroso había sido uno de los principales impulsores del positivismo criminalista y afirmaba que el delito era consecuencia de unas tendencias naturales innatas hacia él, de orden genético, y que había ciertas peculiaridades físicas, tales como la asimetría craneal y ciertas formas de mandíbulas y orejas, que caracterizaban a un potencial delincuente.

A
partir de esta teoría, Nordau diagnostica distintas patologías y enfermedades mentales a cada movimiento y artista. Así, Rosetti era un imbécil; Swinburne, un criminal y Wagner, un loco grafómano.

A destacar el párrafo dedicado a Verlaine: “Tenemos ante nosotros la figura bien neta del
jefe más famoso de los simbolistas. Vemos un espantoso degenerado, de cráneo asimétrico y rostro mongoloide, un vagabundo impulsivo, un dipsómano (...) un erótico (...) un soñador emotivo, débil de espíritu, que lucha dolorosamente contra sus malos instintos y encuentra a veces en su angustia conmovedores acentos de queja, un místico cuya conciencia humosa está llena de representaciones de Dios y de los santos; y un viejo chocho...”


Para Nordau, la degeneración consistía en “una desviación mórbida de un tipo original. Esta desviación, aunque fuese desde su origen leve, contendrá elementos transmisibles de tal naturaleza que cualquiera que contenga en sí esos gérmenes, se volverá más y más incapaz de cumplir sus funciones en este mundo; y el progreso mental, ya frenado en su propia persona, se encontrará también amenazado en sus descendientes”.

El artista debía tener una “rectitud de propósito”. Para un hombre que, ante la ola antisemita que recorría Europa, impulsa ante el congreso sionista (del que fue uno de los principales fundadores) la idea de muscular Jewry, un nuevo tipo de judío, sano, de juicio recto y fuerte, es lógica la proposición de un arte encauzado en un tipo realista, tradicional, alejado de las nebulosidades y descripciones mórbidas propias del fin de siglo y, lo más importante, con un fuerte sentido moral.

“No obstante, es fácil distinguir un hombre sano de aquellos que reciben la designación de místicos. Hay una señal inequívoca en ellos. El hombre sano está en disposición de elaborar agudas y definidas presentaciones de sus inmediatas percepciones, y de comprehender su real conexión. El místico, por el contrario, mezcla sus ambiguas, nebulosas, medio formadas representaciones con sus percepciones inmediatas, siendo por ello distorsionadas y oscurecidas”.

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Para la exposición de 1937, el Doctor Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda y Jefe de la Cámara del Reich para las Artes Visuales, organizó los cuadros de una manera totalmente carente de lógica. Llenó toda la sala de rayajos y eslóganes degradantes referidos a las obras. Al lado de algunos, colocó obras de enfermos mentales para su comparación. Algunos de los eslóganes eran: “El ideal: cretino y puta”, “la naturaleza vista por mentes enfermas” y “la locura se vuelve método”. La exposición mezclaba por igual obras de judíos y gentiles, y de hecho la gran mayoría de artistas ni siquiera eran judíos: pero no importaba, pues los organizadores veían bien clara la influencia de los judíos en sus obras. El objetivo era repudiar lo que ellos consideraban una contaminación de la cultura alemana propiciada por judíos y bolcheviques.

A finales del diecinueve, Nordau acusó a los europeos
de lo que él llamó el “espíritu de fin de siglo”, cuyo eje irradiador situaba en Francia. Según se definía éste, las nuevas generaciones se habían alejado de las costumbres y tradiciones adecuados a la moral correcta, abandonándose a modas y comportamientos propios de las obras que leían. En definitiva, una imitación del arte que no sólo se reflejaba en la estética sino en la conducta. El jazz fue considerado también como una influencia perjudicial para los jóvenes alemanes. Sus raíces africanas, carácter improvisativo, ritmos bailables y letras decadentes precipitaron su prohibición por parte de las autoridades del III Reich. La cultura que desarrolló en torno a la vida nocturna y los clubes les desviaba de su auténtico deber con la nación alemana.

El hombre alemán debía alejarse de estas perniciosas influencias como deber a su Estado.
La exposición a este tipo de obras provocaba en éste la debilidad de espíritu y confusión de los propios artistas. Una estética invertida propiciaba que los valores representados, el culto a lo inmundo y lo considerado como pobreza moral, arraigasen en la sociedad. Por el contrario, la contemplación de obras clásicas, atraía al espectador hacia un sentido armónico, racional y, finalmente, hacia una moral basada en los valores de la pureza y la salud. Erradicar a estos artistas y sus obras era, por lo tanto, fundamental para el III Reich – pues sus deformidades mentales podrían corromper a los sanos individuos que trataban de engendrar, siendo su objetivo erigir una nueva generación que trabajase de manera conjunta para la Nación Aria.

ENLACES/FUENTES:
http://1977voltios.blogspot.com.ar/2009/07/la-espiral-fractal-4-arte-degenerado.html
http://claroscuros1.blogspot.com.ar/search/label/expresionismo%20aleman
http://es.wikipedia.org/wiki/Arte_degenerado
http://petulantrumblings.com/?p=10992
http://spok-irredentos.blogspot.com.ar/search?q=ARTE+DEGENERADO
http://www.contranatura.org/graficas/pinturas/degenerado/index.htm
http://www.peterharrington.co.uk/blog/2011/03/entartete-kunst-degenerate-art/
http://www.wikipaintings.org/en/ernst-ludwig-kirchner/mode/all-paintings
http://www.zweiterweltkrieg.org/phpBB2/viewtopic.php?f=50&t=7255

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